Diferencias con la Psicología clínica

El consultor, como profesional de la salud, entiende que ciertas dificultades psicológicas de las personas incluyendo los conflictos interpersonales que se atraviesan necesariamente durante la existencia forman parte del proceso normal de la vida y no constituyen una enfermedad.

Es en este sentido que la consultoría psicológica se diferencia de la psicología clínica y de su modelo de relación entre un psicólogo clínico y su paciente inspirado en el modelo de la relación de un médico con el enfermo que trata, y en el cual una persona acude en la búsqueda de un proceso curativo que finaliza cuando el profesional le da de alta. En su abordaje terapéutico un consultor no persigue un propósito curativo ni se refiere a sus consultantes como pacientes, tal como sí se acostumbra en la psicología clínica.

La consultoría psicológica toma a la persona de manera integral tratando de unir los distintos aspectos de la personalidad, potenciando el autodesarrollo, basándose en la presencia de una motivación innata que se encuentra presente en toda forma de vida, y que está dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible; es esta tendencia (denominada tendencia actualizante por Carl Rogers) la que guía a la persona y sobre ella trabajará el consultor. El consultor no guía, no indica cómo debe proceder o actuar el consultante, sino justamente basándose en esta tendencia actualizante, ayudará al consultante a encontrar su propio camino, acompañándolo en el proceso.