La Consultoría psicológica o Counseling» es una profesión de ayuda que apunta desde su saber psicológico a la prevención y atención, de personas con problemas existenciales, conflictos y crisis vitales. Desde el establecimiento de una relación de ayuda, un consultor psicológico colabora en la resolución de conflictos de diversa índole, tanto a nivel individual, de pareja, familiar y grupal. Como abordaje, esta profesión no procura la cura de ninguna índole, ya que no comparte el paradigma médico terapéutico, donde hay una persona a quien curar.

Promueve el bienestar humano y el desarrollo de las potencialidades individuales en cualquier contexto donde se vean involucradas las relaciones interpersonales.

El objetivo de esta profesión es la prevención de enfermedad y la promoción de salud.

Ya que el término surge de un contexto psicológico, es importante entender que un consultor ofrece orientación psicológica a personas en cualquier etapa de su vida, trabajando los aspectos sanos de la persona. Es un profesional formado para brindar ayuda psicológica y despliegue de las potencialidades de los individuos.

La integración en su formación de disciplinas tales como la filosofía, la psicología, la educación y la medicina, entre otras, hacen de la consultoría psicológica una profesión única que permite a los profesionales utilizar un abordaje multidimensional que atiende holísticamente (integralmente) las necesidades de los consultantes. Este proceso tiene como encuadre un marco actitudinal de diálogo, relacional, empático, incondicional y auténtico que se brinda a los individuos, parejas, familias, grupos u organizaciones. 

No es una rama de la psicología, de la medicina, ni de la filosofía, sino una profesión de la salud con plena autonomía y caracterizada por su propio cuerpo de conocimientos, experiencia y práctica profesional.

Aunque el consultores un profesional independiente, no es extraño encontrar profesionales que provengan de otras profesiones como psicólogos, trabajadores sociales, médicos, educadores, abogados, etc, que desean prepararse para ejercer la consultoría psicológica.

En su ámbito de acción se incluyen: crisis evolutivas ( adolescencia, primera juventud, constitución de una pareja, embarazo, nacimiento y crianza de los hijos, salida de los hijos del hogar, menopausia, edad madura, senectud), crisis situacionales ( muerte, enfermedades, accidentes, pérdida laboral, separaciones, etc.), adicciones, sexualidad, y temas de ámbitos educativos, laboral y deportivo, entre otros.

El consultor puede trabajar de manera particular en su consultorio, o inserto en equipos interdeisciplinarios, en diversos ámbitos ( colegios, hospitales, instituciones mentales, empresas, centros deportivos, etc.)

Algunos artículos de diarios en donde se abordan las características de la consultoría psicológica:

https://www.lanacion.com.ar/ciencia/el-auge-de-una-terapia-corta-que-resuelve-crisis-nid1025452

https://www.lanacion.com.ar/cultura/el-counseling-gana-cada-vez-mas-espacio-en-la-comunidad-nid656047

https://www.clarin.com/tendencias/counseling-modalidad-alza_0_ByJldMN6Pml.html

Diferencias con la Psicología clínica

El consultor, como profesional de la salud, entiende que ciertas dificultades psicológicas de las personas incluyendo los conflictos interpersonales que se atraviesan necesariamente durante la existencia forman parte del proceso normal de la vida y no constituyen una enfermedad.

Es en este sentido que la consultoría psicológica se diferencia de la psicología clínica y de su modelo de relación entre un psicólogo clínico y su paciente inspirado en el modelo de la relación de un médico con el enfermo que trata, y en el cual una persona acude en la búsqueda de un proceso curativo que finaliza cuando el profesional le da de alta. Esto presupone la existencia de una asimetría en la relación entre el profesional quien es el que cuenta con el saber sobre la problemática y su paciente. En consultoría la relación consultor-consultante es simétrica, en donde la persona del consultante es quien cuenta con el saber de su propia problemática y el consultor oficia de facilitador, propiciando una relación en la que sea posible para el consultante encontrar sus propias respuestas.

En su abordaje terapéutico un consultor no persigue un propósito curativo ni se refiere a sus consultantes como pacientes, tal como sí se acostumbra en la psicología clínica. La consultoría psicológica toma a la persona de manera integral tratando de unir los distintos aspectos de la personalidad, potenciando el autodesarrollo, basándose en la presencia de una motivación innata que se encuentra presente en toda forma de vida, y que está dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible; es esta tendencia (denominada tendencia actualizante por Carl Rogers) la que guía a la persona y sobre ella trabajará el consultor. El consultor no guía, no indica cómo debe proceder o actuar el consultante, sino justamente basándose en esta tendencia actualizante, ayudará al consultante a encontrar su propio camino, acompañándolo en el proceso.